Séptima hija mujer
En las provincias del litoral argentino es bien sabido que el séptimo hijo o hija de un matrimonio siendo todos los hijos varones o todas las hijas mujeres tienen el derecho de reclamar el padrinazgo presidencial. Esta cuestión no sería del todo llamativa hasta que te cuentan el origen de dicha tradición transformada en Ley.
Cuando Juana dio a luz a su séptima hija mujer,
la séptima hermana de siete mujeres, el pequeño hospital regional fue famoso
por primera vez desde que se inauguró. Toda la prensa local fue a cubrir la
noticia, incluso una marca de pañales y productos para bebes se presentaron
para dar la bienvenida a una bebe rozagante.
Las autoridades del pequeño hospital no
permitieron que nadie ingrese a la sala de maternidad excepto a un hombre de
traje.
Cuando el hombre de traje entró en la
habitación de Juana y la recién nacida Apolonia, las lámparas parpadearon y un viento
hizo que la puerta y la ventana se cierren de un golpe que asustó a Juana, no así
a la bebe.
-
¡Felicitaciones
señora Juana! - Dijo el hombre misterioso.
Juana se estremeció y sintió que algo no andaba
bien.
-
No
se preocupe señora Juana, no soy yo de quien debe tener miedo. El hombre de
traje le relato a Juana una serie de instrucciones que debía realizar para no
caer en desgracia. Solo podía dar a conocer a su familia y allegados que la
pequeña Apolonia sería ahijada del presidente de la nación.
Juana no creía en cuentos de brujas, pero no
tenía dudas que las palabras de aquel hombre eran ciertas.
Maximiliano Monico
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