Fantasías carnavalescas
Siempre me consideré una persona normal. Y con “normal” me refiero a esa gente que trata de hacer las cosas bien: decir buen día, gracias, por favor, estudiar, trabajar, amar a la familia. Bien o mal, trataba de satisfacer el deseo de los demás, cumpliendo con lo que mis padres y la sociedad imponía y jamás me cuestioné. Muchas veces pensé que eso me jugaba en contra, no sé si era feliz, no sé si era realmente esa persona. ¿Cuáles son mis verdaderos deseos? ¿Quién quería ser? ¿Quería seguir teniendo puesta esa máscara que me ponía cada día al despertar? Si me ponía a hacer un poco de introspección quien yo quería ser distaba mucho de lo que me habían enseñado, y además, mi personalidad no era muy desafiante, siempre fui obediente. Definitivamente, dentro mío había un miedo manifiesto de mostrar mi verdadero yo. Una mañana, estando de vacaciones, prendí la radio como todos los días y escuché una entrevista a un historiador. Él contaba los oríg...