Las séptimas

   Era un martes primaveral en el que mamá amaneció sintiéndose rara. Sin dudas, ese día llegaría María. Si séptima hija mujer.

Ya estaba todo listo. Papá estaba nervioso, pero acompañó atentamente en todo a mamá. Las hermanas, que conocerían pronto a María se quedaron en casa con la abuela.

  Una vez en la clínica y en la espera impaciente de conocer el rostro de la pequeña bebé, una de las enfermeras que asistía a mamá leyó que María sería la séptima hija mujer de la pareja y aconsejó a papá con la posibilidad de que su hijita sea ahijada presidencial.

  La enfermera le explica a papá que si hija tendría la posibilidad de ser una gran profesional: médica, abogada, arquitecta, periodista… Lo que ella quisiera. Papá sonrió e imaginó a María como una mujer que representaría a su familia y a su país en todo el mundo.

  Mientras papá volaba con su imaginación, el llanto de una niña lo trajo nuevamente a tierra. María había llegado.

  Viéndola en los brazos de mamá, se sintió el hombre más feliz del mundo, sensación que experimentó por séptima vez.

  Hoy, sentada en mi despacho, no puedo quitar de mi mente el recuerdo de la emoción que invadía el rostro de papá cada vez que contaba la historia de mi nacimiento.

  No sé si será la misma que siento yo sabiendo que pronto conoceré a mi ahijada, esa niña que al igual que yo, llega al seno de una familia humilde y llena de amor en séptimo lugar y que también recibirá la posibilidad de transformar la realidad de su familia, de su pueblito y de todo un país.


Mariela Vilar

Comentarios

Entradas populares de este blog

Séptima hija mujer

Fantasías carnavalescas